Nadie nos ha enseñado nunca cuáles son las leyes del sufrimiento y cómo afrontar el duelo. Habitualmente, el dolor por la pérdida llega de improviso para desestabilizarnos, para rompernos un poco por dentro. Poco a poco vamos recogiendo...
Tu tiempo se lo merecen todos aquellos que quieren pasarlo contigo, por eso no quiero que me eches de menos en los momentos en los que no esté a tu lado. Échame de menos sanamente. Quiero que disfrutes de las personas que te rodean.
De alguna manera, las épocas de adversidad son escenarios en los que aprendemos a ser fuertes. Ahora bien, esa fortaleza no debe alzar muros ni alambradas, no hacernos olvidar que ahora también es un buen momento para ser felices.
Muchas veces damos lo bueno por descontado. Cuando nos pasan cosas malas en cuando empezamos a valorar lo que teníamos. Aprendemos a relativizar y a apreciar los aspectos positivos de nuestra existencia.
Me encantan esas noticias que te hablan sobre viejas creencias existentes que se van desmoronando con el tiempo. El otro día leía que los científicos ya no consideran que los presentimientos sean solo una leyenda popular que se pierde en la noche...